15 cosas cosas que he aprendido en casi 20 años de emprendimiento

Llevo mucho tiempo sin escribir en este blog. En 2005 comencé la actividad como autónomo y registré este dominio… desde entonces han pasado muchas cosas, ha habido diferentes versiones de esta web con Drupal, HTML estático y un par de intentos con WordPress. Y en todo este tiempo he aprendido bastante sobre empresas, emprendimiento y la actividad en mi sector dentro del diseño web.

Justo ahora, en uno de los momentos con mayor carga de trabajo que recuerdo, me asalta la necesidad de escribir en este blog y desahogarme, procrastinar y abrir el cajón de las esencias (iba a decir otra cosa, evidentemente)

Aquí te voy a dejar los cuñadi-consejos de este emprendedor que cada día sigue aprendiendo de los errores, recibiendo palos, e intentando hacer las cosas cada vez un poquito mejor.

Vamos allá.

1. Cuidado con contratar a ex-emprendedores

Empiezo fuerte, haciendo amigos… Cuando pones una oferta de empleo, suele candidatar un alto porcentaje de personas que ya anteriormente son freelance, han sido freelance o han tenido su empresa. Nosotros ya hemos contratado tres veces a personas que han tenido su trayectoria como autónomo y no les ha ido bien, y como solemos dar confianza a la gente por el trato cercano, al final ha desembocado más pronto que tarde en una situación en la que han pensado que necesitábamos sus consejos y su orientación para llevar nuestra empresa.

Este es un perfil que en cualquier empresa tendría un valor añadido, por la experiencia, por la polivalencia y por saber ponerse en el lugar de la empresa y sus necesidades.

Por supuesto, es un aprendizaje muy valioso, y puede jugar un papel muy importante en el día a día de mi empresa, pero a la larga se convierte en un arma de doble filo, porque entra en juego la componente personal, a veces con sentimientos de frustración, síndromes burn-out o en el otro extremo, intentar imponer tus opiniones, métodos y forma de hacer las cosas en la empresa que te ha contratado. Resumiendo, y en palabras muy duras, que si tú has tenido que cerrar tu empresa y buscar empleo por cuenta ajena, no vengas a decirme cómo tengo que llevar la mía.

Personalmente es una situación que intento evitar y normalmente suelo descartar a la gente que ya es o ha sido freelance. Como todo en este artículo, es mi opinión personal, en ningún momento quiero negar las segundas oportunidades ni estoy en la posesión de la verdad más absoluta, solo digo que en mi empresa, si lo puedo evitar, lo evitaré.

Y escribo esto justo en el momento en que mañana tengo una entrevista para contratar a una diseñadora ex-freelance con un excelente perfil…

2. Si habla mal de su antigua empresa, ¡RED FLAG!

Es muy importante esto, porque igual va a hablar mal de ti el día que tenga que irse. Aceptemos que hacer terapia y desahogarse criticando a alguien une mucho, pero se debe ser diplomático y discreto, que para agradar no hace falta despellejar a tus antiguos jefes o compañeros. Imagínate si ya te lo hacen en la entrevista de trabajo… es para sacar las palomitas y dejar que siga la fiesta.

Personalmente siempre he hablado bien de las empresas donde he estado, y realmente no puedo tener más que buenas palabras hacia mis antiguos jefes.

Antes de ser autónomo tuve 5 trabajos indefinidos en 5 empresas diferentes, de todas ellas me fui y de la mejor manera posible, de manera que cuando me lancé a montármelo como freelance, ¿adivináis cuáles fueron los primeros 3 clientes que tuve? Sí, mis 3 últimos jefes de las últimas 3 agencias…

Y con los años hemos colaborado puntualmente y guardo una gran relación con ellos… eso nunca se debe perder, porque si tengo buena relación con clientes o proveedores que no merecen tanto, ¿no la voy a tener con quienes me abrieron las puertas de su casa?

3. Rodéate de gente positiva y proactiva

Este punto no necesita demasiada aclaración, está claro. Yo me considero una persona optimista en la vida, me gusta tomármelo todo con humor, incluso en situaciones donde podría considerarse inadecuado… pero bueno, pienso que hasta cuando estás en la mierda más absoluta hay que dar los buenos días con un GIF, un meme o una tontería para intentar levantar el ánimo.

Eso nunca me falta, va en mi manera de ser.

Intenta mantener a tu gente motivada, no solo es una cuestión de productividad, es una cuestión vital que se refleja en las relaciones personales y el ambiente del estudio en el día a día.

Ya que pasamos tantas horas juntos, vamos a intentar hacerlo agradable, por lo menos.

Reconoce el trabajo bien hecho, dilo en voz alta, que se enteren todos. Comparte los comentarios positivos de clientes. Celébralo en equipo con una palmera de Casa Kiki o con chucherías, que todas esas cosas son dignas de celebración.

Y cuando puedas, reparte alguna gratificación o haz un regalo inesperado.

4. Conserva el talento cueste lo que cueste

Los que me conocen saben lo exigente que puedo llegar a ser con la gente, no solo con los empleados, también con los colaboradores y los clientes.

Ser exigente y perfeccionista ha sido uno de mis mayores problemas y dificultades en mi trayectoria profesional… es una maldición que es complicada de sobrellevar, se intenta partido a partido, pero no es nada fácil y te puede llegar a bloquear y a producir mucha ansiedad, como me ha ocurrido a mí en algunos momentos.

Y una de las situaciones en las que más afecta es en la selección de personal y en el trabajo del día a día. Es muy duro decepcionarse a las primeras de cambio, porque buscar y seleccionar es un desgaste tremendo de energía y recursos, aparte del tiempo perdido. A nadie le gusta fracasar en la selección de un puesto, tener que despedir a esa persona y ponerse de nuevo a buscar. Es una pesadilla y lo peor del mundo.

No sabes lo que tenías hasta que lo pierdes

En un mundo donde reina la mediocridad, tener a personas que te gusta como trabajan es un lujo hoy en día. Cultiva una relación con ellos que esté por encima de su trabajo en la empresa. Aprende con ellos cada día, hazles partícipes de los éxitos y valora su compromiso siempre que tengas ocasión.

Porque reconocer los logros, dar las gracias, dar un bonus, dar esa palmadita en la espalda es necesario y fundamental en cada acción, en cada proyecto bien realizado y en cada dificultad superada.

Y si tienes una persona valiosa que te plantea que busca otro empleo por mejores condiciones, intenta negociar hasta donde puedas, echa toda la carne en el asador, porque no sabes el vacío tan grande que dejan las personas con talento cuando se van.

5. Defiende a tu equipo por encima de todo

No se trata de ser corporativista, pero ante una discusión o problema con un cliente, nunca hay que personalizar los errores o señalar a algún compañero. Eso, lejos de ser una excusa, es un precedente que pone a los pies de los caballos a esa persona, de modo que el cliente perderá la confianza en ella.

De todos los conflictos que pueden darse, muchos de ellos van a ser por culpa de malentendidos, por cuestiones ajenas a los trabajadores o por falta de comunicación. Y en muchas ocasiones por culpa del cliente… ¡hay que decirlo más!

En todos estos casos es mejor hacer como los entrenadores de fútbol, asumir tú como manager la responsabilidad pero sin señalar a nadie… Y defender a tus pollitos siempre, se deben sentir respaldados por la empresa, que luego ya lavaremos los trapos en casa y continuaremos con la lección aprendida.

Porque de todas estas cosas siempre se saca algo positivo; tus compañeros comprenden que los vas a defender, que los proteges, y que das la cara con el cliente por ellos. Eso es más importante de lo que parece, así que no olvides que a tu equipo no se le toca.

6. La importancia de saber decir que no

En la vida como empresario es más importante saber decir que no, que aceptar todos los trabajos que te vienen.

Sí, es cierto que al principio se supone que hay que coger proyectos para salir adelante, pero mucho cuidado porque los trabajos mal pagados, mal planteados o de extrema urgencia los carga el diablo. Son proyectos que no encajan bien en ningún momento de tu vida empresarial, y que te pueden salir muy caros. Ojito con esto.

Un proyecto que viene ahora a reinventar la rueda, con nulo o dudoso plan de viabilidad, nula idea de cómo se va a monetizar… son más banderas rojas que hay que tener muy presentes.

La gente ha crecido estas décadas con la sensación de que en Internet todavía hay pelotazos y burbujas, que cualquier idea puede valer millones de dólares, y muchas veces se quiere innovar en aspectos que son puras nimiedades y que precisamente van a intentar copiar mal un proyecto de éxito ya existente. A esos proyectos hay que decirles educadamente que no.

Si no lo ves claro con el cliente o el proyecto, no pierdas tu tiempo.

7. Una mano no sabe qué hace la otra

Me ha pasado que en una reunión con un cliente potencial (touroperador) saqué a la conversación que trabajaba con otro gran touroperador de viajes, considerando que tenían diferente producto y que no sería competencia.

Pues la cagué y me cerré una buena puerta. Es mejor no ser tan sincero y simplemente escuchar y reservarte cualquier información al respecto.

Verdaderamente nunca vas a usar la información, estrategia o ideas de un cliente para otro, así que se está más guapo callado, facturando y siendo un poco menos pobre.

Con el tiempo, hemos llegado a trabajar con las 2 mayores empresas de fabricación de helados de Andalucía, con los 2 mayores distribuidores de material para piscinas y riegos, con 3 academias de inglés de la misma ciudad o con varias agencias de viajes de la misma zona, simultáneamente.

Como además ninguna empresa te va a pagar la exclusividad, tú a lo tuyo, escucha y toma nota de lo que quieren, y si te viene bien y te aceptan los honorarios, adelante, ¡a jugar!

8. Aprende a delegar

Este punto es uno de los que más me cuesta como empresario. Después de toda una vida como freelance haciéndolo todo, cuesta mucho cambiar el chip y aceptar que no puedes estar en todas y cada una de las fases de los proyectos.

Hay que dejar a los compañeros que hagan las cosas, que se equivoquen y aprendan.

Esta es una frase que me la debería tatuar, porque me cuesta muchísimo aceptarla, pero sé que así debe ser. Si no, nunca lograrás crecer y tener un equipo que merezca la pena.

No se puede estar en misa y repicando. Empieza delegando pequeñas tareas o lánzate a delegar un proyecto completo, sin intervenir tú. Hay veces que sacan oro donde tú esperabas que fracasasen… pero si no pruebas, nunca lo sabrás.

9. No pierdas tiempo con los presupuestos

Sí, las propuestas y el esfuerzo que se dedica a ellas tiene que estar proporcionado al montante global y al interés que creas que puede tener el cliente.

Como en todo, hemos hecho el pardillo unas cuantas veces. Venir un cliente al estudio con sus ideas en la cabeza, soltarte allí todo, y tú luego redactar por primera vez lo que el cliente quiere hacer (él nunca llegó a escribirlo), y ponerle nombre a ciertas funcionalidades que el cliente no sabía que se llamaban así… es un fallo monumental.

Nuestros presupuestos son lo más leído después de Juan Gómez-Jurado

Me ha pasado de todo, sí. Más de una vez me ha llegado a mí mi propia propuesta enviada por un tercero, para presupuestar, lógicamente sin la marca de mi estudio y sin la partida económica. Cuando has perdido una mañana o un día entero en investigar, estimar costes, redactar, etc., te puedo asegurar que te llevan los demonios ante una cosa así.

Incluso me he encontrado mi propuesta copiada y pegada en texto plano en un grupo de Telegram de WordPress…

¿Cómo lo hacemos ahora nosotros?

Primero hacemos una estimación a ojímetro, por email, en texto, con una cantidad aproximada en números gruesos. Si el cliente considera que está dentro de su presupuesto, entonces podemos pasar a mayores… Se le explica que se va a redactar una propuesta más detallada, que si finalmente no la acepta, se le cobrará la consultoría (1 día de trabajo), y que si se acepta, se descontaría del precio final una vez finalizado el proyecto.

10. Cobra SIEMPRE por tu trabajo

Parece una perogrullada, pero todavía hay quien piensa que tu presupuesto debe ir acompañado de una propuesta gráfica, y a estas alturas de la película yo creo que queda poco por demostrar sobre tu capacidad y experiencia: tenemos cientos de proyectos publicados, tenemos un portfolio, unas referencias de clientes y una reputación que son nuestra carta de presentación.

Aunque seas novel, es mejor no caer en el Spec-work: el trabajo especulativo es la máxima degradación hacia nuestra profesión, porque no supone ningún vínculo y te pone en una posición de desesperación absoluta frente al cliente. Por ello, no empieces con bocetos hasta que tu trabajo esté aceptado y debidamente cerrado.

11. Pide SIEMPRE un adelanto

Tan relacionado con lo anterior que creo que no hace falta explicarlo. Incluso con clientes ya consolidados y en los que tengas confianza, cuando el proyecto sobrepase tu factura habitual con ellos, puedes solicitar un adelanto o suplido para poder tú gestionarles el proyecto, y es algo que deben entender…

Imagínate que un cliente de confianza te solicita un proyecto que tardaría 6 meses en desarrollarse. ¿Sería normal fraccionar el pago o pedir un adelanto, verdad?

Pues ya con los clientes nuevos es algo que es el primer mandamiento del diseño, tan obvio que no debes dejarte convencer bajo ningún concepto ni por muy grande que sea la marca que tengas en frente.

Y si el cliente es una entidad u organismo público, de los que no hacen adelantos, es mejor mantenerte al margen a no ser que tengas una situación de tesorería que te permita aguantar meses ese cobro… y por supuesto, con todo bien atado a nivel legal.

12. Cuidado con las colaboraciones y agencias

Me refiero a los proyectos en los cuales te subcontratan o tú subcontratas a otros… Generalmente he tenido más suerte con el primer caso que con el segundo, pero vaya, no seré yo quien diga que el trabajo en equipo no es es el camino…

Sobre todo, intenta entablar alianzas con agencias y otros diseñadores que aporten algo de valor al trabajo, que participen y no sean meros comisionistas.

Porque una agencia que solamente comisiona está encareciendo el proyecto innecesariamente, sin aportar nada. Si tú le cobras a la agencia 3.000€ y ésta le vende al cliente el proyecto en 6.000€, el cliente va a acabar exigiendo un proyecto de 6.000€.

Que no se te olvide esto, que al final todas esas muchísimas horas de más van a recaer en ti, en nadie más, y sin cobrarlas.

13. No racanees en costes

Como parte de la calidad del trabajo entregado, racanear en costes es algo que te va a perjudicar siempre a medio y largo plazo.

Nosotros nos hemos encontrado muchas webs con plugins piratas, nulled, sin licencia, y con muchas fotos de dudosa procedencia. Otra perogrullada, again… ¡pero no sabéis las cosas que vemos a diario!

Y otra cosa es la utilización de software y plugins buenos, pero buenos de verdad. Esos te ahorran trabajo, te permiten crear un proyecto mucho más estable, eficiente y seguro, y solo tienen una desventaja: que cuestan dinero.

Pero no te lo plantees como que eres tú quien hace el gasto. Eso se lo tienes que explicar al cliente y repercutirle el coste a él. Cuando le buscas mil vueltas para encontrar 5 plugins gratuitos de Woocommerce que hacen lo mismo que un único plugin bueno, en realidad te está costando el dinero a ti, que tienes que lidiar con 5 plugins en lugar de 1 solo, y que has pasado toda una tarde planificando ese sudoku infernal de plugins y funcionalidades.

Ni que decir tiene que esas horas se las estás regalando al cliente, y con un resultado peor.

14. Cuida tu marca personal

Este consejo es tan evidente que voy a pasar brevemente solo por recordarlo. Quizá tu agencia o tu estudio sea más o menos conocido, pero una marca personal es algo que transciende más allá de tu actual trabajo o empresa. Procura que siempre recuerden tu nombre, que te consideren el «experto en…» o «especialista en…», esto es algo que nunca pasa de moda y es mucho más fácil de recordar que una marca o nombre de agencia.

Tu marca personal es parte de tu reputación, no lo olvides.

Para cultivarla, es una maceta que debes regar todos los días, creando contenido, participando en la comunidad, aportando valor a cada trabajo que hagas y obteniendo visibilidad.

15. Y si me ves retroceder, espera: que estoy cogiendo carrera

A lo largo de tantos años se pasan por malos momentos; para nosotros, los que estamos cada día al pie del cañón, los que bajamos al barro y nos manchamos en cada proyecto, emprender es más duro de que la gente piensa.

Pero tiene tantas satisfacciones que ya no te planteas otro modo de vida que no sea trabajar para ti mismo. He conocido a muchos compañeros de profesión con sus empresas que han terminado sucumbiendo al poder del Lado Oscuro. Entiéndase por Lado Oscuro el dejarse tentar por ofertas para trabajar por cuenta ajena.

¿Que hay vida más allá de tener tu propia empresa? Evidentemente. Pero para mí, esto significa rendirse. Y no he nacido yo para eso. A nivel personal y familiar he tenido que superar muchísimas adversidades, con ayuda de mis seres más queridos, y otras veces en solitario.

Y al final, tu empresa es lo que siempre es tuyo, lo que no depende de nadie más. Tu bebé, algo que has creado con tus propias manos y mucho esfuerzo, y que se va haciendo mayor. Es tu independencia y una manera de entender la vida.

Y creo que debemos mirar siempre hacia adelante, que lo mejor está por llegar. Y veamos el futuro en positivo, que el camino es muy largo, pero da muchas alegrías también.

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